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Salir de deudas

El gota a gota no cobra lo que parece cobrar. Aquí puedes ver el número real y las salidas que existen, incluso si ya estás adentro.

Primero, el número real.

El gota a gota casi nunca se presenta como una tasa. Se presenta como una cuota diaria pequeña, y por eso parece manejable. El problema aparece cuando ese porcentaje se cobra otra vez sobre lo que ya debes, mes tras mes.

Mueve el monto y mira cuánto deberías al año por el mismo préstamo.

024681012mesesCrédito formal×8,9Lo que debes
La línea roja no sube en línea recta. Por eso una cuota que al principio parecía posible se vuelve impagable a los pocos meses.

Lo que casi nadie sabe

Existe un techo legal, y el gota a gota lo pasa por encima.

Se llama tasa de usura. Es el máximo que cualquiera puede cobrarte legalmente por prestarte plata, y la certifica la Superintendencia Financiera. En agosto de 2026 quedó en 29,7% efectivo anual para crédito de consumo.

Un gota a gota que cobra 20% mensual equivale a 792% efectivo anual. No es «un poco más caro»: está casi veintisiete veces por encima del techo legal.

Y eso tiene nombre. Cobrar por encima de la tasa de usura no es un abuso: es el delito de usura, con pena de cárcel en el Código Penal colombiano. La persona que te presta así está cometiendo un delito, aunque tú hayas aceptado.

Techo legal · usura~2,5%MicrocréditolímiteMáximo legal792%Gota a gotaDelito
La barra del centro es el máximo que la ley permite. Todo lo que la pase es ilegal.

Cómo saber si te están cobrando de más

  1. Pide por escrito la tasa efectiva anual del crédito.
  2. Compárala con la tasa de usura vigente en la página de la Superfinanciera.
  3. Si es mayor, es ilegal, y puedes denunciarlo.

Salidas

Qué se puede hacer si ya estás adentro.

  1. Anota el número real

    Cuánto pediste, cuánto pagas por cuota, cuántas cuotas llevas. Mucha gente descubre aquí que ya devolvió más de lo que pidió.

  2. Pregunta por refinanciación formal

    Un microcrédito en una entidad vigilada, a una tasa muchísimo menor, para pagar de una vez la deuda informal. No siempre lo aprueban, pero preguntar no cuesta nada.

  3. No tapes un hueco con otro

    Pedir prestado a un segundo prestamista para pagarle al primero es el camino más rápido a una deuda que ya no se puede pagar. Si ya lo hiciste, con más razón hay que parar ahí.

  4. Si hay amenazas, denuncia

    Cobrar con intimidación es un delito, aunque tú sí debas la plata. Denunciar es gratis y no necesitas abogado.

Si ya no puedes pagar nada

Existe una figura legal que se llama insolvencia de persona natural no comerciante. Sirve para negociar de forma ordenada con todos tus acreedores a la vez, con un conciliador de por medio, y frenar los cobros mientras dura el proceso.

Se tramita ante centros de conciliación y notarías. No es un borrón y cuenta nueva, y tiene requisitos, pero existe y casi nadie se la explica a quien más la necesita. Si estás en ese punto, vale la pena preguntar por ella en un centro de conciliación antes de seguir pidiendo prestado.

Existe crédito formal para quien empieza de cero.

Hay programas públicos pensados para personas y microempresas sin historial bancario.

Ver los programas